Elga Lucía Botto
Buenos Aires
ARGENTINA
EL SUEÑO
Seré un sueño ajeno,
presagio latente,
personaje repetido.
Etérea, inmóvil, casi transparente.
Corporizada en la mente de otro
que soñará que estoy, que existo,
que soy.
La noche me cobijará
en su laberinto negro.
El universo será testigo.
Sueño ajeno,
imagen recurrente en las cárceles de la memoria.
Sobreviviente imprecisa,
viajera de la oscuridad que regresa resuelta
una noche cualquiera,
como un pirata,
a abordar un ingenuo y desprevenido inconciente.
Niño del sueño perdido
Niño que sueña
con el abismo negro que lo lleva a la nada,
solo, vacio.
Niño del sueño azul,
del pájaro que migra y transmuta.
El del sueño robado,
el de las vigilias eternas.
el de las noches de terror.
Niño surreal,
inconciente de todo.
Donde quedó la alegria,
la antigua alquimia que lo gestaba y protegía.
Donde está su sueño
que ya no puede soñar un cuento,
un juego de palabras, un color,
un Dios, un vuelo, un ángel.
un retazo de vida, un sol, una estrella.
Que ya no puede soñar nada……
Morir en mí
Puedo morir en mí
tantas veces como sea necesario.
Morir y renacer
en otros ojos,
en otras miradas.
Puedo lentamente ser olvido
llagada la carne,
clavados los pies,
crucificada.
Puedo detener mi tiempo
hacer trizas el reloj,
los ojos apagados,
el corazón quieto,
dormidos los sentidos.
Puedo tal vez resistir,
encontrar el camino,
volver a transitarlo.
Izar el alma,
remontar los jirones
darme otra oportunidad
dejar atrás la noche,
intentar el vuelo….
………………………
celebrar la madrugada.