Martín Ronaldo Cardoso
Buenos Aires
ARGENTINA

 

Autobiología


U n volcán por la espalda
mi amigo
el ciego
el imberbe
la distancia entre la medicina y mi cuerpo
el escrito más desnudo
más puro
el suceso más cercano
y a la vez más lejano
la parte más real de mi
eso
el proletariado pieplano
contacto con la tierra
lo de abajo
el cuerpo
el que carga con la secuela de los vicios
un familiar
el que nos da las alegrías más puras
el dueño del orgasmo
y su secreto
la comida
el colectivo del descanso
el deseo de todos
el que se cumple
las cavernas de las muelas
su desorganización
infinito intestinal
el único que puede procrear vida
y da a nacer otras almas
el que se va para siempre
el que se pudre seguro
y se lleva a la mente y al miedo
papilas
el que marca los tiempos de todo
cuando del cuerpo se va el dolor
la plenitud nos reconforta hasta
provocarnos una sonrisa
luego de padecer viene el alivio
y se hace presente con la misma fuerza
con que el dolor castigó
en cambio cuando del alma se va el dolor
queda un hueco que no se recupera más
el alma no tiene sistema de defensas
el consuelo no cumple
con el milagro de la curación
no alcanza nunca el rango de salud
el olvido no cicatriza jamás
la resignación no agota la tos

pero está a sordera
pero está la tortura física
la invalidez
el deseo insatisfecho
la pereza y el cansancio


Un piedrazo contra la nada


Una piedra en el vacío.
Un mensaje duro.
La hora de vuelo
de un pedacito de montaña.
Un lanzamiento feroz,
sin mi voz.
Sin voz.
¿Qué dirá el viento que la toque?
¿Será su herida?
¿Su escupida?
¿Su cosquilla?
¿Su flecha, su reto?

Una lluvia de piedras
en el aire.
Un soplo meteórico
sobre la laguna quieta.
El reflejo de una
estrella fugaz.
Violencia anónima.
Destino abierto.
Un piedrazo contra la nada.


Reflejo posible

No quiero que sepas que estoy sólo.
Que cualquier bandoneón se llevaría mi alma a un calvario...
Estoy enfermo en una cama que se pudre de mi.
No quiero que me veas triunfando ni muerto.

Hago un ademán delirado en un baile con la mano
y se regalan los tesoros extinguidos para mi.
Yo no los miro. LLoro y percibo
que detrás del humo delicioso penetra tu figura reluciente...
imposible...

...este bolero se apagará esta noche
cuando sobre todos los segundos del futuro.

Yo no quiero que vuelvas.

No quiero que me extrañes de esta forma,
ni que tengas que mentirte como yo lo hago.

Hago un ademán con esta mano, uno delirante,
y te presentas imborrable, enamorada, feliz.

Yo quiero que te borres de detrás de los telones,
y abandones la costumbre de aparecer apenas mi mano
te llama en esa danza improvisada.

Porque tu amor no corresponde,
no corre, no responde.

No sé dónde nació ese nunca.
Hago con la mano una mirada distinta, íntima, instintiva.
Me muero tras el humo que te hace faltante.
¡Maldita esa canción de amor
que te canté mudo, sordo y olvidado!
Dicen todos los tangos:
hay que poder secarse para saberse flor.
Las manos danzantes reclaman que antes
tenías la vida corriendo por cualquier rumbo.
Tu mundo perverso me hace escribirte, volar tus regiones
que ya no cambian,me hacen cantar;
yo que no sé.

Este bolero se apagará esta noche
cuando sobre todos los segundos del futuro.

No quiero que sepas que estoy sólo.
No quiero que sepas que estoy enfermo.
Que me cuesta la vida cambiar de sueño,
que el sueño me cambie a mi.
No quiero contar las páginas en blanco que quedan por llenar.

Hago con la mano un bailarín en ademán que sin magia
te corporiza más bonita...
a la más bonita.