Clementina Rossini
La Pampa
ARGENTINA

 

Versos en el mar

Ya no sueñan los ojos del poeta
que no halló en la vida otro ungüento
mas que andar por las noches del olvido
con su hambre, su sed, su carestía
de afectos y venturas, devenidos en tragedias.

Encontró en las espumas trashumantes
la morada que dócil lo aceptara
para llevar mas allá de las arenas,
mas allá de todas las virtudes
las letras que armoniosas nos brindara.

El mar devoró las golondrinas
que cantaban sobresaltos desde el alma
y en un rastro de sal que fuera suyo
se encontraron los poemas que fluyeron
agotando el aliento de la musa.

Los rumores del mar hoy nos devuelven,
en cada ocaso, acaso en las mañanas,
rimas que discurren nuestro paso
cuando sereno se acerca hasta la playa
y un caracol recita sus baladas.


Advertencia

Como te diré
que no hay testigo
que pueda perpetuarse
en un espejo sentenciado
Que el edén es el orden
que soñaste sostenible
y se convertirá en un páramo
de cenizas.
Que en el cerco,
que enganchó tu evocación
de alguna noche atropellada,
quedará la gota seca
o diluída
por las lluvias ulteriores
y nada más.
Que en el arroyo,
al que te asomas
con la eterna costumbre
de ver correr tu sombra
se moverá el agua
aunque no diga tu nombre.
Como podría decirte
que también iremos
donde mueren los pájaros
ese día.
No podré advertirte.
Cuando llegue la hora
callaremos juntas.

 

Sin embargo…


El rosario con las cuentas ya gastadas
por el ruego hoy carente de sentido,
permanece donde siempre.
En un gesto solidario le recuerda
que rezar por lo imposible ha sido en vano.

Con el gesto de quien pierde
la creencia de alcanzar lo más deseado,
invirtió en plenitud su fortaleza
y quedó debilitada en el intento
de lograr que las espinas no lastimen.

Ante el espejo ha perdido lozanía, y
ha muerto la ilusión que había prendido
endeble entre los rizos ahuecados.
En la niebla del futuro se sumerge
resignada a las carencias de sus manos

Sin embargo, entre el humo
del incienso ardiendo a diario,
se ha filtrado un rayo de ternura
de otras manos que ofrecen generosas
paz, alegría y protección.

Más abajo del rosario se ha posado,
evadiendo la tutela del artista
una tenue y azulada mariposa
que a la hora del descanso acaricia
sus mejillas sonrojadas de esperanza.


Las cuentas ya gastadas
y la tenue mariposa azulada
entremezclan su presencia.
Desvanecen con la luz de las tinieblas
y resurgen en el sol de la alborada.

La vida le ha mostrado sus facetas
poniendo a prueba la entereza.
Comprobando que es capaz.
Que se puede, a pesar de ser mujer,
de ser mujer con todas sus flaquezas.