Abuela


MARÍA: ya en entrados años, repaso la memoria con el mismo cariño de la niñez, pero con la admiración que el tiempo permite ver la dimensión del tamaño esfuerzo y valentía que fue tu anónima vida.
Veo la batea de piedra gris, el aclarar el agua con quillos y bolitas amarillas de yuyos de la acequia; el jabón que hacías con los moldes de madera alargados, el alambre en U con el palito para cortarlo en panes (y que mi poca fuerza arruinaba cortándolos torcidos).
Tu oración de noche, que trasmito a mis nietos "Con Dios me acuesto, con Dios me levanto, con la Virgen María y el Espíritu Santo...; el_¡ea! ¡ea! de tu medio canto en la hamaca mecedora de mimbre con que querías dormirme sobre tu capita tejida... el delantal cuadrille, siempre negro y blanco, la "veladora" mariposa de corcho, y mecha de piolín sobre aceite armada por tinque invariablemente encendías para "los tuyos" lejanos.
¿Qué haces abuela? -Enredando lana, hija- explicabas cuando tejías.
Y tus enormes bastidores de madera, las bolsas cosidas y sobre ellas tu "aguja veloz" con lanas destejidas, lavadas, teñidas de colores: cuando me pedías: ve al vecino, que dibuja tan bien para que agrande estas flores y al pasarlas a tu trabajo paciente y porfiado, aparecían las grandísimas rosas de colores que formaban ya colchas, ya alfombras, casi mágicas a mi imaginación con sus forros de tiras de seda cortadas y cosidas en geométricos dibujos..,
Tus pestiños, tus bollos de anís, tus pucheritos para jugar a la cocinerita,"pero de verdad" para invitar a los primos en el jardín, las uvas en anís, las trenzas de higos con nueces, el dulce de zapallo, los camotitos en almíbar..... La chumbera el olivo que en la noche de San Juan salíamos a ver cómo se cruzaban sus hojitas... el cerezo, la pasionaria explicándonos con su flor como en ella se ven los clavos de Cristo y su corona; la higuera, el cedrón, el gran damasco y los carozos de sus frutos que porfiada y largamente frotábamos en los ladillos hasta hacerle el agujero para sacar la "pepita", pintarlos y luego soplarlos para ver si sonaban bien como pitos o silbatos que engalanaban el pesebre como regalos para los niños, regalos pobres pero ¡que magia!...El pesebre...tus pollitos de algodón amarillo, tus gallinitas con cuerpos de alambres rellenas con piolín y luego elegir las plumas y pegarlas ¡todavía las conservo!...las ovejitas todo hecho a mano... el espejito para que entre 'el pastito parezca un lago.
Tu muñeca grande que remozabas y pintabas nuevamente cada tiempo...¿y mi manola? ¡Cuántos pompones de seda para tejerla! ¡qué bonita me sentía ese carnaval con la manola sobre la peineta de cartón que forraste en seda y adornaste con lentejuelas de colores.
Las sandalias de soga tejida "como en Mar del Plata" y la cartera de esparto trenzada por tus manos; y tus enormes carpetas tejidas a la horquilla para mi boda; y tu dinerito en la caja de ahorros para mi primer hijo Pablo.
Nunca nos contaste que sabias tocar el acordeón "cuando moza" hasta que te vimos hacerlo,(casi escondida) en el cumpleaños de un amigo de tus nietos.
Tu amigo Don. Salvado, tu amigo el jardinero, de todos escuchabas, que la guerra de Cuba, que el guardar las papas de gladiolos y dalias con diarios y en cajones ... Cuantas nostalgias y penas por la tierra lejana y la familia distante había en tus hondos suspiros y en tu bajísimo Ay, Dios mío...
Y tu pierna rota al tirarte a un piletón para salvar a tu niño, y tu renguera que quedó, ¡que linda me parecía!
Cuando me da frío recuerdo tu., ¡corre, corre niña alrededor del cedrón para que te de calor...!

Ahora, abuela, ya vieja yo, corro, corro mentalmente alrededor del cedrón para entibiar mi alma cansada y retomar tu valor y beber tu voz y tus consejos, y tantos y sabios refranes que señalan como brújulas caminos de vida mejor que “mapas” de luz.
Como aquél.."Para luego: ahora es tarde", ya, ya escribo esto para que quede aquí, aquí, en este huequecito conmigo, los míos y todos..."todos, hija, que para todos llueve el cielo"...


-tu nieta, la que ya tiene once nietos.-
Gracias María, Dios te tenga en su Santa Gloria.

A María Tapia de Gijón quien dejó todo para poner océanos entre sus hijos y la guerra.

Eugenia Liliam Gijón – Nicolás Cerezoli Alonso(tataranieto)
Santiago Apóstol, julio 2005