El mortero de Mis Abuelos


Silencioso, seco y gastado
has quedado como guardián
en un rincón de la Casa Vieja.

El mortero de mis abuelos de
dura pinotea, noble madera.
Allí está agrietado y seco
por el paso del tiempo
y la indiferencia de los herederos.

Mudo por la soledad del siglo.

Mortero de mis abuelos,
testimonio de la Casa Vieja.

Fuiste tan bueno y solidario que hasta tu mano perdiste.

Cuanta historia de los mayores,
que tu noble brazo, se transformó en llama,
para aplacar los crueles inviernos
del fogón de los ancestros.

Tu golpe armonioso fue la única hoz
de tu útil trabajo y silencioso servicio,
manos rústicas y laboriosas del criollo
o el inmigrante,
que compartieron la digna ceremonia
de moler el grano.

Naciste antes del siglo XX
y traes imagen de remotos tiempos.
Mortero de mis abuelos estás en la Casa Vieja.
Cuantas historias y nostalgias habrás vivido,
hoy duermes en el silencio de tu madera vieja.
Mortero de Pinotea, fuiste rey grande en tu misión.
Coronaste un mesón de comidas criollas,
banquete de familias en noches de oración y novenario.
Te manejaron los lugareños y te admiraron los inmigrantes.
Manos hábiles te moldearon,
como una copa de profundo hueco,
vislumbrando una tierra de alambique,
vinos y aguardiente.

Mortero de mis abuelos.
Te olvidó la ingratitud de los herederos
que ignoró tu rica historia.
Hoy que tienes un siglo
esperas mudo y solitario,
en el rincón de la Casa Vieja.
Este es el reconocimiento de la rica historia
...del mortero viejo...


Enriqueta Zabala Aguirre