Huellas

En el camino de la vida me hallé sólo.
Me extravié infinitas veces, sin claudicar
te busque en mis pensamientos y sueños.
En el camino de la vida me encontré, solo…
yendo por lugares bellos, riscos inmensos,
tan profundos como el abismo,
mientras estuve perdido en la vastedad
de aquel paisaje sin comprender.
El camino sinuoso como cerros,
derramé lágrimas que regaron las flores
que una mañana distante te regalaría.

En aquel camino, la noche con su rocío
cubrió mi cuerpo de tus besos,
bajo los rayos de la ardiente luna
mientras mi ser impregnado de frío y sueño
se entregó a dormir en los brazos del viento.
En el camino..., me despertó la luz matinal
de tus ojos de ensueño,
radiante como el lucero que levanta
cada mañana, el suspiro de tus labios.
Tú, secaste mi cuerpo del rocío de la noche,
Tú, estrechaste mi alma en la tuya,
Tú, me hiciste presa de tus labios felinos...


Pies de arena

Oh tú, oh tú, oh tú Afrodita,
en la majestuosa cresta de la ola,
calma como ave de paraíso, irrumpes
mis pies de arena robándote los besos, mis besos...

Una tras otra bañan mis pies
de tu locura sin freno, día y noche.
Las estrellas todas en su vuelo
de faisán blanco en la noche,

mimetizan tus besos ¡Oh Afrodita!
con los que tapizas los granos
de arena de mis pies descalzos.

¡Afrodita , Afrodita! No te olvides
de mis pies cansados por el tiempo,
ven y susúrrame... te amo.

Caminante

En cada rincón del alma
tú estas acurrucada,
te miro a los ojos abiertos
y a la vez te sueño despierto.

En mi camino, son tus huellas
las que mis pasos dejan detrás de mí,
no sé donde voy, más tú guías mi vida,
tú, guías mi amor por ti.

Alzo mi vista en las noches
buscando en la luna tus besos,
alzo mis brazos en la mañana
besando el calor de tu cuerpo.

Al caer los últimos rayos
del atardecer en la montaña,
me abrigo al calor de tus pechos
esperando la llegada de la noche.


                                                                                      Alexander Fernando Müller