Nombre: Nadia Nahilí Jarcovsky
Nacionalidad: Argentina
Edad: 19 años


(En Secreto)

En una niebla de recuerdos

busca las estrellas

y no ve el cielo.

Las memorias suenan

como la marcha de un reloj.

El corazón anestesiado

late por inercia

como animal

que sobrevive en la guerra.

Descalza sobre hielo.

Bailando en el invierno.

(En secreto)

los pies van muertos.

Colgada de la soga que el viento mece

se deja llevar de lado a lado.

Avanza con la vista al frente...

(y en secreto)

mira de costado.

Con un pie en el abismo

y otro en la eternidad

se sumerge

en la constante dualidad.

Su energía se ramifica

lentamente

hacia la gloria.

(Y en secreto)

como un prendedor

una íntima parte suya

se clava en la historia.

E intenta lucir inmóvil

la memoria.

Desmayada en una realidad

- irreal,

entre sueños

(en secreto)

con el suspiro sella los huecos

por donde el instinto

surca en caudal.

Siendo el fantasma de ella

sin indagarse quién es.

Mientras marcha

cree que avanza

(y en secreto)

en reversa camina sin pausa.

Tratando de extinguirla

la pisa paso a paso.

(En secreto)

sabe que es el inmenso suelo

que tiene debajo.

La ahogó

para dejar de sentir su aroma.

Su perfume

(en secreto)

en su mente se asoma.

Un vestido adornado de bellezas

lleva encima

(en secreto)

debajo de él

su cruz la lastima.

Rectas certezas se expanden

de sus labios sin sabor.

(En secreto)

enredadas incertidumbres

vagan en su interior.

Vislumbramientos de infancia

en la que juega encantada.

(En secreto)

retazos de cuentos

mal cosidos en su camino

bifurcan su destino.

Saltando con omnipotencia hacia el futuro

(en secreto)

se resbala en el hoy

y cae

en el pasado oscuro.

Ambientes intactos,

lugares pisados,

canciones lejanas.

(En secreto)

embrujos del viento,

tormentas de nada

y una casa

sin tiempo.

Encuentros fugaces

con quienes envolvieron su alma

en irrepetibles instantes.

En cortos momentos

que parecían eternos.

(Y en secreto)

paredes enmohecidas

de la habitación sombría

que encerró sus miedos.

Y en secreto, muy en secreto...

Visión de los ciclos

desde el principio de su nada.

Jugando a cruzar su camino con otros,

imaginando lo superpuesto

y perdiendo su mirada.

Forzándose a girar en aquel día

que fue siempre Hoy

y lo es todavía.

Donde el torbellino de los hechos

va llevándose pedazos de su "tiempo".

Un orden simulado

en su devenir violento.

...Y se sumerge en el mar del misterio

para encontrar la profundidad

- de su secreto.

Teniendo un velo

juega a que observa.

Estando atada

juega a que vuela.

Sin voz

juega a gritar.

Sin pies

juega a avanzar...

Y en un mortero desintegra su identidad.

Cuanto menos pregunta,

más le responden.

Cuando prescinde de dudas,

más certezas la absorben.

Demasiada luz

la visión encandila.

Pero en secreto...

en la oscuridad...

¡se agudiza la vista!

¡Mientras grita y se exalta!

Lentamente...

baja la voz...

y un susurro...

se hace feroz...

(Y en secreto, dice un secreto)

En secreto...

Ella soy Yo.

 

Súplica

Saquémonos las cáscaras.

Saquémonos las máscaras.

¡Qué estoicas tus paredes,

inmaculadas por el vacío!

Dejale a las yemas

de mis dedos obsesivos

marcarles hasta el hastío

caminitos embarrados.

Dejale a tu cocina

embriagarse

de sopas,

de especias,

de harinas.

Dejá que viciosas,

las hormigas

en el patio formen fila

entre surcos de baldosas.

Que plantas, raíces y flores

avancen soberbias, convincentes,

creyéndose entre el cemento

bosque salvaje de repente.

Que por no ser conscientes

de tanta muerte cosmopolita

sol a sol les arranques

las raídas hojas invictas.

Que los vidrios tiesos

de tus ventanas crujientes

se plaguen

de manos,

de besos,

de dientes.

Que tus rincones se defiendan

como torres de libros encastrados,

donde sean los firmes soldados

toscos papeles en estrategia

incitando a leer sorpresas.

Que las olas encrispadas de tus sábanas

se harten de risa, se harten de llanto,

sean bandoneones acaracolados

envolviendo secretos no santos.

¡Saquémonos las cáscaras!

¡Saquémonos las máscaras!

Dejemos caer la entronada cordura

que la escoba es puerta sin pistillo

si desde el sótano al altillo

el suelo no vomita la basura.

Pero en vano es que expongamos artistas

los claros, brillos y destellos

si son miserables todos ellos

cuando están enmohecidas las aristas.

No es necesario patear los pasos

escondiendo tierra en pedazos

bajo camas, bajo alfombras,

para honrar nuestras luces,

para honrar nuestras sombras.

¡Saquémonos las cáscaras,

saquémonos las máscaras,

de una vez por todas!

Aprendamos el baño que enloda

y por fin ensuciemos errantes

la mente, el sentido, los huesos

que la vida empalaga en exceso

por ser fruta espejosa y radiante

derrochante de jugo en el alma

que madura en un niño travieso
y se pudre de vaga en la calma.



Paralelos

Para el actor transformista

que aquella noche
se pareció al Principito.

Un Principito del reino

de la realidad estropeada.

Un vendedor de diseños

de ropas artilujeadas.

Pestañas almidonadas,

boca de laberintos,

ademanes kilométricos,

y sarcástico instinto.

Extremidades titiriteras,

capa de vino tinto,

ojos afarolados,

y agujeros en las maderas.

...

¿Por qué caíste en la Tierra,

ingenuo viajante espacial?

¿En esta esfera demencial

creíste volver a ser libre?

¡Contame, sí, de tu paso

por tantos planetas extraños!

¿Quién es tu farolero

para quien los días son años?

¿Quién por descuido al dejar morir

la luciérnaga que destella,

duerme a la flor y a la estrella?

¿Vos también te burlás

de los que reinan la nada?

¿A quién sin comprender

complacés indiferente,

golpeando tus palmas incesantemente?

¡Mas a todos verás beber

para olvidar

la vergüenza de beber!

¿Fuiste alguna vez, quizá

obsecuente contador

por un rato y pico,

quien para creerse rico

era administrador

de cascabeles del más allá

y el infinito?

¡Sabrás que los geógrafos

pierden sus honores

si por efímeras,

no registran a las flores!

Seguro los volcanes

limpiarás empedernido;

también el extinguido...

¡porque uno nunca sabe!

Preguntarás al guardavías

si los trenes que van...

¿ya regresan?

Recordá que nadie es feliz,

que los lugares apresan.

¿También el comerciante te quiso vender

las pastillas para apagar la sed?

¿Quién será el zorro abandonado

que tu vínculo rogó tener?

¿Quién ha de ser tu rosa

la que por soberbia te espinaba,

cuyos defectos admirabas,

la que giro a giro aprendiste a amar

y a quien abrazabas en un cristal?

¿Quién es el cordero del miedo
que tienta comerse a tu reina
- cuyos pétalos se enrojecen si se despeina -?

Amenazante que se avecina,

asesino, ambiguo asesino

de la flor en la vitrina.

¿Qué serpiente te levanta de las sombras,

de las gloriosas noches de brillantina,

para regresarte triunfante

a la estrella eterna de donde venías?

...

Poco después de medianoche

se despliega el ave de las mil caras...

¿Qué escondés vos ahí, detrás de cada mirada?

¿Como muros enclaustrados

esos trajes

son candado de tu espíritu salvaje?

Para tabúes y cruces

en el rincón del subsuelo

el mago alza su vuelo

cuando son tenues las luces.

Un leve dejo nostálgico

se desprende de tus prosas

entre el engaño risueño

como del cielo,
la nieve en invierno.

...

La vida, un escenario de estrellas

Ignorantes de quien afuera observa

a cada paso del actor las huellas

de lo inmanente, veraz y sombrío,

hartas de lleno, hasta el vacío

de amor, de duda,
de creces...

el Principito y su puesta de sol
el día de las cuarenta y tres veces.