(En Secreto)
En una niebla de recuerdos
busca las estrellas
y no ve el cielo.
Las memorias suenan
como la marcha de un reloj.
El corazón anestesiado
late por inercia
como animal
que sobrevive en la guerra.
Descalza sobre hielo.
Bailando en el invierno.
(En secreto)
los pies van muertos.
Colgada de la soga que el viento mece
se deja llevar de lado a lado.
Avanza con la vista al frente...
(y en secreto)
mira de costado.
Con un pie en el abismo
y otro en la eternidad
se sumerge
en la constante dualidad.
Su energía se ramifica
lentamente
hacia la gloria.
(Y en secreto)
como un prendedor
una íntima parte suya
se clava en la historia.
E intenta lucir inmóvil
la memoria.
Desmayada en una realidad
- irreal,
entre sueños
(en secreto)
con el suspiro sella los huecos
por donde el instinto
surca en caudal.
Siendo el fantasma de ella
sin indagarse quién es.
Mientras marcha
cree que avanza
(y en secreto)
en reversa camina sin pausa.
Tratando de extinguirla
la pisa paso a paso.
(En secreto)
sabe que es el inmenso suelo
que tiene debajo.
La ahogó
para dejar de sentir su aroma.
Su perfume
(en secreto)
en su mente se asoma.
Un vestido adornado de bellezas
lleva encima
(en secreto)
debajo de él
su cruz la lastima.
Rectas certezas se expanden
de sus labios sin sabor.
(En secreto)
enredadas incertidumbres
vagan en su interior.
Vislumbramientos de infancia
en la que juega encantada.
(En secreto)
retazos de cuentos
mal cosidos en su camino
bifurcan su destino.
Saltando con omnipotencia hacia el futuro
(en secreto)
se resbala en el hoy
y cae
en el pasado oscuro.
Ambientes intactos,
lugares pisados,
canciones lejanas.
(En secreto)
embrujos del viento,
tormentas de nada
y una casa
sin tiempo.
Encuentros fugaces
con quienes envolvieron su alma
en irrepetibles instantes.
En cortos momentos
que parecían eternos.
(Y en secreto)
paredes enmohecidas
de la habitación sombría
que encerró sus miedos.
Y en secreto, muy en secreto...
Visión de los ciclos
desde el principio de su nada.
Jugando a cruzar su camino con otros,
imaginando lo superpuesto
y perdiendo su mirada.
Forzándose a girar en aquel día
que fue siempre Hoy
y lo es todavía.
Donde el torbellino de los hechos
va llevándose pedazos de su "tiempo".
Un orden simulado
en su devenir violento.
...Y se sumerge en el mar del misterio
para encontrar la profundidad
- de su secreto.
Teniendo un velo
juega a que observa.
Estando atada
juega a que vuela.
Sin voz
juega a gritar.
Sin pies
juega a avanzar...
Y en un mortero desintegra su identidad.
Cuanto menos pregunta,
más le responden.
Cuando prescinde de dudas,
más certezas la absorben.
Demasiada luz
la visión encandila.
Pero en secreto...
en la oscuridad...
¡se agudiza la vista!
¡Mientras grita y se exalta!
Lentamente...
baja la voz...
y un susurro...
se hace feroz...
(Y en secreto, dice un secreto)
En secreto...
Ella soy Yo.
Súplica
Saquémonos las cáscaras.
Saquémonos las máscaras.
¡Qué estoicas tus paredes,
inmaculadas por el vacío!
Dejale a las yemas
de mis dedos obsesivos
marcarles hasta el hastío
caminitos embarrados.
Dejale a tu cocina
embriagarse
de sopas,
de especias,
de harinas.
Dejá que viciosas,
las hormigas
en el patio formen fila
entre surcos de baldosas.
Que plantas, raíces y flores
avancen soberbias, convincentes,
creyéndose entre el cemento
bosque salvaje de repente.
Que por no ser conscientes
de tanta muerte cosmopolita
sol a sol les arranques
las raídas hojas invictas.
Que los vidrios tiesos
de tus ventanas crujientes
se plaguen
de manos,
de besos,
de dientes.
Que tus rincones se defiendan
como torres de libros encastrados,
donde sean los firmes soldados
toscos papeles en estrategia
incitando a leer sorpresas.
Que las olas encrispadas de tus sábanas
se harten de risa, se harten de llanto,
sean bandoneones acaracolados
envolviendo secretos no santos.
¡Saquémonos las cáscaras!
¡Saquémonos las máscaras!
Dejemos caer la entronada cordura
que la escoba es puerta sin pistillo
si desde el sótano al altillo
el suelo no vomita la basura.
Pero en vano es que expongamos artistas
los claros, brillos y destellos
si son miserables todos ellos
cuando están enmohecidas las aristas.
No es necesario patear los pasos
escondiendo tierra en pedazos
bajo camas, bajo alfombras,
para honrar nuestras luces,
para honrar nuestras sombras.
¡Saquémonos las cáscaras,
saquémonos las máscaras,
de una vez por todas!
Aprendamos el baño que enloda
y por fin ensuciemos errantes
la mente, el sentido, los huesos
que la vida empalaga en exceso
por ser fruta espejosa y radiante
derrochante de jugo en el alma
que madura en un niño travieso
y se pudre de vaga en la calma.
Paralelos
Para el actor transformista
que aquella noche
se pareció al Principito.
Un Principito del reino
de la realidad estropeada.
Un vendedor de diseños
de ropas artilujeadas.
Pestañas almidonadas,
boca de laberintos,
ademanes kilométricos,
y sarcástico instinto.
Extremidades titiriteras,
capa de vino tinto,
ojos afarolados,
y agujeros en las maderas.
...
¿Por qué caíste en la Tierra,
ingenuo viajante espacial?
¿En esta esfera demencial
creíste volver a ser libre?
¡Contame, sí, de tu paso
por tantos planetas extraños!
¿Quién es tu farolero
para quien los días son años?
¿Quién por descuido al dejar morir
la luciérnaga que destella,
duerme a la flor y a la estrella?
¿Vos también te burlás
de los que reinan la nada?
¿A quién sin comprender
complacés indiferente,
golpeando tus palmas incesantemente?
¡Mas a todos verás beber
para olvidar
la vergüenza de beber!
¿Fuiste alguna vez, quizá
obsecuente contador
por un rato y pico,
quien para creerse rico
era administrador
de cascabeles del más allá
y el infinito?
¡Sabrás que los geógrafos
pierden sus honores
si por efímeras,
no registran a las flores!
Seguro los volcanes
limpiarás empedernido;
también el extinguido...
¡porque uno nunca sabe!
Preguntarás al guardavías
si los trenes que van...
¿ya regresan?
Recordá que nadie es feliz,
que los lugares apresan.
¿También el comerciante te quiso vender
las pastillas para apagar la sed?
¿Quién será el zorro abandonado
que tu vínculo rogó tener?
¿Quién ha de ser tu rosa
la que por soberbia te espinaba,
cuyos defectos admirabas,
la que giro a giro aprendiste a amar
y a quien abrazabas en un cristal?
¿Quién es el cordero del miedo
que tienta comerse a tu reina
- cuyos pétalos se enrojecen si se despeina -?
Amenazante que se avecina,
asesino, ambiguo asesino
de la flor en la vitrina.
¿Qué serpiente te levanta de las sombras,
de las gloriosas noches de brillantina,
para regresarte triunfante
a la estrella eterna de donde venías?
...
Poco después de medianoche
se despliega el ave de las mil caras...
¿Qué escondés vos ahí, detrás de cada mirada?
¿Como muros enclaustrados
esos trajes
son candado de tu espíritu salvaje?
Para tabúes y cruces
en el rincón del subsuelo
el mago alza su vuelo
cuando son tenues las luces.
Un leve dejo nostálgico
se desprende de tus prosas
entre el engaño risueño
como del cielo,
la nieve en invierno.
...
La vida, un escenario de estrellas
Ignorantes de quien afuera observa
a cada paso del actor las huellas
de lo inmanente, veraz y sombrío,
hartas de lleno, hasta el vacío
de amor, de duda,
de creces...
el Principito y su puesta de sol
el día de las cuarenta y tres veces.