Nombre del autor: Pablo Hernández M.
Edad: 28 años.
Nacionalidad: Guatemalteco.
DNI: Cédula, O-16, Registro 71,743, extendida en Cobán, Alta Verapaz, Guatemala.
Numero de teléfono celular: 79514042
Dirección de residencia: 3ra. calle 12-11, zona 1, Cobán, Alta Verapaz, Guatemala.

El dilema de la brújula

Sacando apenas la cabeza
y respirando agua podrida,
en el indescifrable dilema de la brújula
me perdí un día.

Tiritando tuve que confiar
en mis sentidos entumecidos
y sin ver, me encaminé, despegue al azar
hacia el olvido.

Pasaron las galaxias, los sueños,
lo pasado y lo indecible,
pasó al fin, perdiéndose en la nada,
lo intangible.

Deje atrás el color de la palabra muerta
el aroma de la tumba, un calvario anónimo
y el verde salvaje
de la jungla.

Me fui descascarando a medio vuelo
de las estúpidas leyendas de mi vida
en las que fui mas dragón y menos caballero,
menos alquimia y mas suicida.

Recurrí, para inventar el nuevo disfraz,
al viento del norte, a las auroras primeras
y a los rayos de la luna nueva. De estandarte
las estrellas.

Me posé al fin, ya transformado,
vi con nuevos ojos mis dominios viejos,
descubrí, en lugar de sombras, luces
y ángeles donde habían cuervos.

Con un pedazo de verdad
hice mi nueva mentira,
la dejé volar con las alas de mis sueños
y viví mi vida.

Todo en un día común de dilemas cualquiera
en que las brújulas dejaron de funcionar
y yo encontré por fin respuesta a la pregunta antigua:
¿hacia donde caminar?

 

 

Despierta

Despierta amor.
La ciudad ya está despierta
ya pasan, en bandadas tristes,
los hombres en nuestra acera.
Los niños ya despertaron
y te esperan entre sus sabanas,
como madrigueras,
para que les vayas a besar y dulcemente
les digas que despierten,
aunque ellos solo estén fingiendo el sueño,
esperando tus besos. 11

Yo te veré de reojo hacer el desayuno,
valientemente,
mientras finjo leer el diario que muestra
las mismas noticias que ayer
y que mañana. Tu
me mirarás de soslayo y sonreirás,
mandándome un beso volador,
pues sabes que, aunque parezco leer,
en realidad te veo.
Tu eres, de todos mis días,
las buenas noticias. 22

Los niños bajarán corriendo las escaleras,
dando voces te dirán que te quieren,
que no hay tiempo,
nunca hay tiempo para comer,
pues ya no serán niños.
Ahora ella, en su juventud vibrante
hará honor a tu belleza cautivadora,
belleza de amanecer y de olas;
y el, con su tímido silencio
y su manera amable de mirada triste,
hará honor al sigilo con que llegué a tu vida,
posando a tus pies las ansias
devastadoras de mi amor.
Y saldrán dando un portazo
y tu reirás de gusto al verlos tan vivos,
mientras yo seguiré fingiendo que leo.
Pero tu sabrás que te miro. 39

Entonces llegarás por atrás
y me robarás el alma con tu abrazo,
y me susurrarás un silencio cautivador.
Y yo te tendré las mismas ganas
que todo el tiempo me desgarran por dentro
al verte.
Yo faltaré al trabajo,
escapándome por una vez
de caminar en bandada triste
por la acera de alguien mas,
y nos amaremos
sin mentiras ni resguardos,
a la intemperie de nuestros amores,
y te diré que te amo,
y tu sonreirás,
y la mañana se nos disolverá
entre besos y caricias,
entre rocé de alas y pieles,
seremos ángeles que se tocan las almas.
Y caeré rendido a tus pies. 59

Los chicos volverán ya entrada la tarde
y entonces la casa se llenará
de risas de niños que juegan.
Pues ella será ya una mujer, una madre,
serena y tan bella como las estrellas,
que le sonríe a un hombre
que finge no verla
mientras habla conmigo.
Pero yo sabré que la mira.
Nuestro chico habrá cambiado también,
pero a la vez será el mismo,
será ya un hombre, fuerte como árbol
y aun amable y de mirada triste,
del tipo que las mujeres quieren comerse
al verlo pasar sonriendo.
Y vendrá colgado de la cintura
de alguna chica que lo ama
(quiero pensar)
como yo te amo a ti.
Cuando llegué la noche
seremos una gran mesa
llena de gente que se ama
y que finge no verse,
pero todos sabremos que, de reojo,
nos vemos. 84

Las arrugas se habrán apoderado ya de nuestras pieles
y nuestros chicos tendrán sus propias familias,
y soñaran sus propios sueños.
Y ella hará el desayuno, valientemente;
y el leerá el periódico y faltará,
de vez en cuando, al trabajo.
Y las bandadas tristes
de hombres seguirán pasando en las banquetas. 93

Al final, cuando llegué la noche,
dormiremos al fin.
Pero por ahora amor...
...ahora despierta.
Despierta ya
y ven a soñar la vida. 99

 

 

Mariposas

Porque las palabras se pierden en la noche
como si fueran mariposas de alas blancas
leves, audaces, adentrándose en lo oscuro
hasta encontrar, para posarse, un cuerpo.

Aplazando el desespero hasta que amanezca,
sin lugar ni nombre, tus ojos son adivinos
que despiertan los deseos mas privados
y, depravados, me miran, hambrientos.

Sin conformarte con mis manos clamas, si,
exiges que te ame con toda mi presencia
porque te es imprescindible el agua de mi boca,
la sed de mi alma. Mi corazón, lo devoras.

Me pierdo, no intento escapar al duelo
de las almas dentro de las sabanas, el desafío.
Al final, como un suspiro robo la esencia al reloj
y sin tiempo despierto a tu lado. Me encuentro.

Puede ser todo esto solo una mas de las razones
con que arrebatas mis instintos de escapar
del quedarme aferrado a este lugar,
de existir ya solo por un momento, para ti.

Alma adentro se destejen los miedos
con el desbaratador silencio con que quieres
hacerme libre en la cárcel de tus sueños
de donde nadie, nunca, regresa.

Me quedo en ti porque en ti existo
mas que como un nombre o idea, como eco
del silencio con que las mariposas blancas
vuelan, perdiéndose en la noche. 28