Madre amiga

Madre amiga en el vuelo sin sosiego

de mi sangre en sagrado cautiverio;

pecho de sol y lumbre sin misterio

del hondo mar de otoño en que navego.

  

Madre amiga, en el cielo de este fuego,

girasoles en manso desafío;

aguas de olvido en el tiempo, desvarío,

como un niño en la magia de algún juego.

  

Madre amiga, en la noche de mi pena

busco en la sombra diáfana del trigo,

un suelo de jazmines que bendigo.

  

Río de oro nacido enhorabuena.

Muro de eternidad con que me abrigo.

En lírica victoria, estás conmigo

  

Elena Garzón

Ciudad de  Mza