Madre amiga
Madre amiga en el vuelo sin
sosiego
de mi sangre en sagrado
cautiverio;
pecho de sol y lumbre sin misterio
del hondo mar de otoño en que
navego.
Madre amiga, en el cielo de este
fuego,
girasoles en manso desafío;
aguas de olvido en el tiempo,
desvarío,
como un niño en la magia de algún
juego.
Madre amiga, en la noche de mi pena
busco en la sombra diáfana del trigo,
un suelo de jazmines que bendigo.
Río
de oro nacido enhorabuena.
Muro
de eternidad con que me abrigo.
En
lírica victoria, estás conmigo
Ciudad de Mza