A mi ángel de la guarda

 

Miro tus ojos y la alegría me llena.

¿Qué ves, mi ángel amado?

¡Estás lleno de luz!

y si me miras, a mi me llega.

Eres como un rayo de sol que me envuelve

y me lleva ahí, donde estás tú;

y yo veo la tierra,

que llena de tristeza, llora y llora.

Se equivocó el humano,

y no encuentra la puerta

por donde escapar pudiera,

y así encontrar la paz y dejar la pena.

Unidos con amor, ¡Ya la tenemos!,

¡Volvemos hacia ella!,

todas las manos juntas,

un canto de alabanza

y una sonrisa plena.

 

 

                                                                        Carmen Bonoso Roca