
Miro
tus ojos y la alegría me llena.
¿Qué
ves, mi ángel amado?
¡Estás
lleno de luz!
y
si me miras, a mi me llega.
Eres
como un rayo de sol que me envuelve
y
me lleva ahí, donde estás tú;
y
yo veo la tierra,
que
llena de tristeza, llora y llora.
Se
equivocó el humano,
y
no encuentra la puerta
por
donde escapar pudiera,
y
así encontrar la paz y dejar la pena.
Unidos
con amor, ¡Ya la tenemos!,
¡Volvemos
hacia ella!,
todas
las manos juntas,
un
canto de alabanza
y
una sonrisa plena.