
_No
he guardado cartas, ni postales, porque es como fijar las palabras que el viento
se pudo llevar y no lo hizo, y si alguna vez escribiste en ellas un mensaje y mi
alma se sintió herida, las he roto en el momento, para hacer de cuenta que
fueron dichas y borradas por el tiempo.
Sólo he guardado mis tontos versos, porque llegará el día de añorar y se abrirán cofres y cajones, en busca del recuerdo querido, y allí estarán, entre papeles y fotos... sencillos, esperando tus ojos para ser leídos.
Tal vez brotará una lágrima y tu corazón se estruje arrepentido, por
no saber que aquí estaba guardada, otra parte de mí... se quedó contigo.