La vida del bombero

 

 

 

 

Nace un hombre con la ilusión

de transformarse en bombero,

y después que lo consiguió

el sueño se hace verdadero.

 

Comienza a jugarse entero

para ejercer con pasión,

tan excelsa profesión

que estremece al mundo entero.

 

Dejando hijo y esposa,

padre, hermano y ser querido,

para asistir al herido

en momento de congoja.

 

Arriesgando con valor

su  vida en todo momento,

para apagar el tormento

de un incendio abrasador.

 

Su vida, dedicada el semejante,

hecha un gesto de hidalguía,

cuando dice ¡madre mía!,

voy y vuelvo en un instante.

 

Sabiendo que hay por delante

un peligro tan infernal,

que tendrá que dominar

para volver adonde antes.

 

De admirarlo no te canses,

dando gracias en todo momento,

para poder verlo contento,

por su valor en lo que hace.

 

Francisco “”Quito” Ruiz