Nace
un hombre con la ilusión
de
transformarse en bombero,
y
después que lo consiguió
el
sueño se hace verdadero.
Comienza
a jugarse entero
para
ejercer con pasión,
tan
excelsa profesión
que
estremece al mundo entero.
Dejando
hijo y esposa,
padre,
hermano y ser querido,
para
asistir al herido
en
momento de congoja.
Arriesgando
con valor
su
vida en todo momento,
para
apagar el tormento
de
un incendio abrasador.
Su
vida, dedicada el semejante,
hecha
un gesto de hidalguía,
cuando
dice ¡madre mía!,
voy
y vuelvo en un instante.
Sabiendo
que hay por delante
un
peligro tan infernal,
que
tendrá que dominar
para
volver adonde antes.
De
admirarlo no te canses,
dando
gracias en todo momento,
para
poder verlo contento,
por
su valor en lo que hace.