Nunca
más...

¿Cómo
puede la humanidad,
atentar
contra la humanidad misma?
¿Cómo
no pueden sentir el dolor,
de
las desprotegidas víctimas?
¡Acaso
no los conmovió, ni siquiera
el
rostro de un niño horrorizado,
ni
la desesperación por salvar la vida
de
nuestros queridos hermanos!.
¿Dónde
estabas Dios que no acudiste,
para
frenar tanto odio, tanta matanza?,
¿Dónde
estabas que no te presentaste,
para
salvar de sufrir a tantas almas?.
Tanta
tristeza, no tiene explicación,
sin
causa alguna los sacrificaron
y
como si fuera poco, la vida les quitaron.
¿Qué
ideales querían defender,
acaso
eran dueños de virtudes?.
Sólo
poseían ganas de venganza,
de
destruir familias enteras,
sin
importarles tantas lágrimas.
¡Qué
nunca más se vuelva a repetir!.
No
se riega con sangre de inocentes,
una
tierra que quiere florecer
en
miles de pensares diferentes.
No
hay perdón para los criminales,
mientras
quede un pañuelo blanco
estará
inundado de pena el aire.
Dios
conceda el consuelo y la calma
para
tantos hijos sin padres,
y
tantos padres que no pudieron,
abrazar
al hijo de sus entrañas.
Francisca
Tejeda
Villa de San Carlos – San Carlos