Se
ponga en movimiento
el
músculo dormido
y
alumbre la pupila
del
lúcido talento.
Y
de mis fibras todas
las
cuerdas armoniosas,
del
oscuro recodo
el
ámbito iluminen
donde
duerme la musa
de
arrugado ropaje.
Deje
el labio que escape
y
mi oído perciba
con
el mayor deleite;
del
verbo la riqueza,
del
alma la pureza.
Teñido
con el rojo
fluir
de mi torrente
todo
este sentimiento
que
en mi alma de poeta
puede
por ti habitar.
Luisa
Negral
Tunuyán - Mendoza