Gerardo Claudio Finke
Villa Tesei - Pcia de Bs. As.
ARGENTINA
Introducción
En los años que llevo como estudiante, siempre se me intentó
inculcar que la Historia debía ser abordada con objetividad, pues es
ésta la única manera de lograr imparcialidad en los resultados
que se obtendrán. Objetivo que no supe o no quise alcanzar, pues siempre
sentí que debía comprometerme en alguna forma con lo que leía,
que la historia debe ser abordada con pasión, con compromiso, debe
generar discusión, debates que lleven no solo a entender lo que pasó
con la frialdad de un matemático, sino que debe ser rescatada para
ejemplo de las generaciones que son producto de ese entramado de pequeñas
y grandes historias. Destacar las acciones de aquellos que pese a las limitaciones
que todos tenemos tuvieron el coraje de enfrentar sus miedos e intentaron
alcanzar sus sueños, sueños que significaron la libertad de
millones y el sacrificio de muchos que acabaron generalmente olvidados, muriendo
la mayoría de ellos en circunstancias extrañas o en la mayor
de las pobrezas.
Este trabajo no ha sido relizado con la finalidad de resaltar las hazañas
bélicas del General San Martín. Es nuestra intención
la de intentar desentrañar su parte más ¨humana¨, analizando
su niñez, su temprana partida hacia Europa y como allí fue forjando
su temple y espíritu en los campos de batallas más diversos.
Apreciaremos en el transcurso del trabajo que San Martín no sólo
fue un gran estratega, sino que fue una persona honesta, sensible ante el
dolor o la necesidad ajenos, padre amoroso y amigo incondicional, supo apreciar
el arte en todas sus formas, fomentó y creó bibliotecas, estricto
frente a las indisciplinas pero reconocedor de los que valientemente defendieron
los ideales revolucionarios, magnánimo con el enemigo vencido, poco
amigo de la política, siempre prefirió estar junto a sus hombres
antes que ocupar cómodos escritorios, en definitiva un ser virtuoso
el cual es necesario rescatar como ejemplo en éste presente donde predomina
la individualidad, el narcisismo y el ostracismo. Rescatándolo no como
un héroe de bronce, sino como ejemplo de valores morales y éticos
que lamentablemente parecen ¨pasados de moda¨ en éstos tiempos
que nos tocan en suerte transitar.
Vida, obra y legados éticos y morales del General
Don José de San Martín.
Yapeyú, fundada en febrero de 1627, pueblo de misiones jesuíticas,
era cabeza del Departamento que reunía también a los pueblos
de La Cruz, Santo Tomé y San Borja. Se ubicaba en la margen derecha
del Alto Uruguay en una zona de fértiles planicies y tupidos bosques.
¨A él llegó hacia el año 1775, con el cargo de Teniente
Gobernador, el oficial del ejército español, Don Juan de San
Martín, quien había sido ascendido al grado de oficial Mayor
el 1° de abril de 1769¨ (1) Estando él en la banda oriental
del río Uruguay, contrajo matrimonio por poder, el 1° de octubre
de 1770 con Doña Gregoria Matorras, una joven española que residía
en la capital del virreinato, la cual se trasladó a Yapeyú poco
tiempo después.
¨De ese matrimonio nacieron los hijos: Manuel Tadeo, en 1772 y posiblemente
en Buenos Aires; Juan Fermín, en 1774; Justo Rufino (posiblemente en
1776), en Yapeyú; José Francisco, casi con seguridad en 1777,
(25 de febrero), también en Yapeyú y María Elena, en
La Calera (Uruguay), el 18 de agosto de 1778.¨ (2)
Al poco tiempo Don Juan fue sustituido en su cargo de Teniente Gobernador
y se trasladó a Buenos Aires con toda su familia. ¨Llegados a Buenos
Aires, Juan compró dos propiedades, una casa pequeña en el barrio
de Montserrat y otra grande en la calle San Juan, donde se instaló
la familia.¨(3)
Con apenas seis años cumplidos, en 1783, José partió
hacia España, desembarcando en Cádiz, recalan más de
un año en Madrid y finalmente su padre, que ya contaba con 57 años,
es destinado a un regimiento en Málaga como ayudante supernumerario.
Hacia 1785 , José de San Martín ingresa al Seminario de Nobles
de Madrid., donde estudió francés, latín, castellano,
baile, música, dibujo, poética, retórica, esgrima, equitación,
historia natural, física experimental y matemática.
En el año 1789 egresó del Seminario de Nobles y presentó
su solicitud, con la edad mínima requerida, para iniciarse en la carrera
de las armas en el Regimiento de Murcia. El color del uniforme del Regimiento
de Murcia era celeste y blanco, colores que coincidieron casualmente con los
que orgullosamente libertaría medio continente treinta años
después. En la edad en que los destinatarios de este trabajo dedican
sus horas al sano estudio y a la no menos sana diversión, el cadete
José de San Martín fue destinado junto con su regimiento a Melilla,
una guarnición en África. Tuvo allí su bautismo de fuego
contra un ataque de los moros, sitio que duró unos 37 días,
sufriendo el hambre y el insomnio con el que tuvo que convivir en las campañas
militares en las que participó, tanto en África, Europa o América.
De África pasó a Europa, más exactamente al ejército
de Aragón, donde luchó contra los ejércitos napoleónicos.
Pronto, debido a su valentía y astucia se destacó en diferentes
batallas, siendo ascendido a Segundo Subteniente del Regimiento de Murcia,
contaba solo con 16 años. En 1795 y debido a su comportamiento fue
ascendido nuevamente, esta vez con el grado de Teniente Segundo.
En 1795 España fue derrotada por Francia firmándose el Tratado
de Basilea, siendo obligada a convertirse en aliada de esta última,
entrando de esta manera en guerra con Inglaterra.
Por más de un año, San Martín y su Regimiento fueron
parte de una escuadra naval. Tuvo allí su bautismo de fuego en el mar
y en 1798 fue derrotada su escuadra siendo tomado prisionero por un barco
inglés.
A pesar de ello su carrera militar continuó y debido a sus actuaciones
en 1808 es ascendido a Teniente Coronel. Una afección a las vías
respiratorias que no lo dejarían en paz por el resto de su vida lo
mantuvo unos meses lejos del frente de batalla, pese a sus problemas de salud
San Martín pidió su reincorporación y combatió
con valor en varias batallas que le sumaron más prestigio al ya obtenido
anteriormente y admiración por parte de subordinados, pares y superiores.
Por más de dos décadas San Martín luchó contra
moros, franceses, ingleses y portugueses, pero su vida no transcurrió
solamente de batalla en batalla. En sus momentos de descanso y paz solía
debatir con sus compañeros de armas y con algunos americanos, sobre
los vientos de libertad republicanos que soplaban desde la Revolución
Francesa. Poco a poco se fue dando cuenta que la causa en España estaba
perdida frente al control napoleónico, es entonces que decidió
continuar su lucha en América. Cuando más tarde se le preguntó
con respecto a esta cambio en su vida el respondió: ¨La revolución
de España es de la misma naturaleza que la nuestra; ambas tienen la
libertad como objeto y la opresión por causa¨(4)
Esta síntesis de la vida que llevó el General Don José
de San Martín antes de volver a su tierra natal fue realizada con el
ánimo de que el lector comprenda, en principio, el contexto internacional
en que se desarrolló la infancia y juventud de Don José y como
influyó esto en su formación. Visto desde nuestra óptica
actual quizás no parece muy importante, pero en esos momentos el mundo
era un gran campo de batalla donde los intereses mezquinos de una nobleza
enquistada en el poder durante siglos se resistía agónicamente
a ser suplantada por el derecho de los pueblos a ser libres y artífices
de su propio destino.
Este fue el clima político y social en el que creció y se desenvolvió
San Martín, sintió, pese a los años que no estuvo en
su tierra natal, el llamado que de allí provenía, y tras una
breve estadía en Londres, se trasladó hacia Buenos Aires a escribir
las páginas gloriosas que le estaban destinadas en la incipiente historia
sudamericana.
Su obra y legado ético y moral
El 14 de septiembre de 1811 parte San Martín desde el puerto de Cádiz
hacia Inglaterra con destino oficial Lima, pero con el oculto propósito
de recalar finalmente en Buenos Aires.
¨Apenas llegado a la capital británica, encontróse allí
con muchos criollos que conspiraban como él y que, como él,
tenían clavados sus ojos en el Nuevo Mundo. Entre los argentinos encontrábanse
don Manuel Moreno y don Tomás Guido. El primero reemplazaba a aquel
hermano infortunado, Mariano Moreno, el numen de la revolución, y el
otro ejercía a los oficios de Secretario en la misión diplomática
que aquél se le había confiado por la Junta de Buenos Aires.
Por la presencia de estos connaturales y de otros más que en aquel
momento tenían su residencia en Londres, se puso San Martín
al corriente de los acontecimientos que se desarrollaban en el Plata y ratificó
su voluntad de dejar Lima por Buenos Aires. La tierra en que iniciaría
su campaña continental, por aquella otra que elegiría luego
para coronarla.¨(5)
En enero de 1812 partió en la fragata Canning y tras tres meses de
navegación llegó al puerto de Buenos Aires, el 9 de marzo, acompañado
por Francisco Vera, Francisco Chilavert, Carlos de Alvear, Antonio Orellano
y Eduardo Holmberg. ¨El 9 del corriente ha llegado a este puerto la fragata
George Canning, procedente de Londres, en 50 días de navegación;
[…] ¨A este puerto han llegado, entre otros particulares que conducía
la fragata inglesa, el Teniente Coronel de caballería Don José
de San Martín, primer ayudante de campo del General en jefe del ejército
de la isla Marqués de Coupigny, el Capitán de infantería
Francisco Vera, el Alférez de carabineros reales Don Carlos de Alvear
y Balbastro, el Subteniente de infantería Don Antonio Orellano y el
Primer Teniente de Guardias Valonas Barón de Holmberg. Estos individuos
han venido a ofrecer sus servicios al gobierno y han sido recibidos con la
consideración que ofrecen por los sentimientos que protestan en obsequio
de los intereses de la patria¨(6)
Apenas llegado San Martín a Buenos Aires, el Triunvirato lo nombró
Comandante del Escuadrón de Granaderos a Caballo, el cual estaba en
formación, labor que realizó con dedicación espartana,
logrando hacer de los Granaderos un cuerpo ejemplar, con normas rígidas
de disciplina volcadas en el Código de Honor de los oficiales, cosechando
con él grandiosas victorias.
En septiembre de ese año contrajo matrimonio con doña Remedios
de Escalada, con la que, estando en Cuyo tendría una hija, Mercedes.
Veinte días después se produjo el levantamiento en contra del
Triunvirato, logrando su posterior renuncia. Fueron las cabezas visibles de
esta asonada, Bernardo de Monteagudo, dirigente de la ¨Sociedad Patriótica¨
y San Martín junto con Alvear y Zapiola como representantes de una
sociedad secreta, la ¨Logia Lautaro¨. Esta, sucursal de la de Cádiz,
se encargaba de la incorporación de ciudadanos para tender los hilos
políticos que llevarían a buen término a la gesta independentista.
Esta logia fue acusada de masónica, pero a mi modesto entender fue
una sociedad con fines políticos que se mantuvo en secreto para poder
evitar represalias debido al contexto en el cual se estaban desarrollando
los acontecimientos.
El nuevo Triunvirato significó el asentamiento de las ideas liberales,
soplando nuevos aires que alentaron los planes libertarios de San Martín
y sus aliados.
El 3 de febrero de 1813 los Granaderos tuvieron su bautismo de fuego, en la
batalla de San Lorenzo, contra los realistas. Se destacan en esa ocasión
las actuaciones de Baigorria y Cabral, que salvan la vida de San Martín
en la famosa caída, donde Don José resulta herido en la cabeza
por obra de Zavala, un jefe español, y la del capitán Justo
Bermúdez, quien al haber alterado las órdenes de su jefe y debido
a esto permite al enemigo evadirse, se quita el torniquete que le habían
aplicado en un amputación que sufrió en combate, muriendo desangrado
en una lenta agonía. San Martín sabía reconocer los actos
de valor de sus subordinados que, a su vez, generaban y mantenían el
espíritu de disciplina y sacrificio. Como consecuencia, se dirige al
gobierno después de haber enviado el parte de combate expresando: ¨Como
sé la satisfacción que tendrá V.E. en recompensar las
familias de los individuos del regimiento, muertos en la acción de
San Lorenzo o de sus reclutas, tengo el honor de incluir a V.E. la adjunta
relación de su número, país de nacimiento, y estado.¨(7)
Recomendó especialmente la ayuda a las familias del capitán
Bermúdez y a la del sargento Cabral.
Así como reconocía el valor de sus hombres, también es
de destacar la hidalguía con que trataba a los vencidos, humanizó
la lucha, no tomando venganzas y sin abusar del poder, incluso logra persuadir
ideológicamente al jefe militar español vencido, a tal punto
que tiempo después Zavala se incorpora al Ejército de los Andes.
Este combate, aunque de poca importancia militar, tuvo gran importancia para
la revolución, permitió el control de la navegación de
lo ríos Paraná y Uruguay, puso en jaque a las fuerzas realistas
que sitiaban a Montevideo y logró que San Martín sea reconocido
como el gran estratega que era. ¨El entusiasmo con que fue festejado su
triunfo en la Capital, lo vengó de las calumnias que ya empezaban a
amargar su vida, presentándolo como un espía de los españoles¨…
¨…Su nombre se inscribía por la primera vez en el catálogo
de los guerreros argentinos y su primer laurel simbolizaba no sólo
una hazaña militar, sino también un gran servicio prestado a
la tranquilidad pública…¨(8)
A fines de 1813 las derrotas del Ejército del Norte comandado por Belgrano,
las diferencias con Artigas y la reinstauración de la monarquía
absolutista en España, generó un clima de inestabilidad en el
Río de la Plata, decretándose la creación de un Directorio
con la cara visible de Gervasio Posadas, pero bajo las directivas de Alvear.
En este contexto de incertidumbre, San Martín es enviado a hacerse
cargo del Ejército del Norte el cual estaba al mando del General Manuel
Belgrano. ¨Es un espectáculo digno de la atención de la
posteridad, el momento en que dos hombres eminentes se encuentran a la sombra
de una misma bandera y si ambos llegan a comprenderse y estimarse, haciéndose
superiores a las innobles pasiones que les impiden hacerse recíproca
justicia, entonces la escena es tan interesante como moral. Tal sucedió
con San Martín y Belgrano, los dos hombres verdaderamente grandes de
la revolución Argentina, y que merecen el título de fundadores
de la Independencia.¨(9). Deseamos destacar aquí que durante mucho
tiempo se habló de rivalidad entre estos dos grandes hombres, cuestión
que es desmentida por el propio San Martín, intercediendo en defensa
de Belgrano frente al gobierno y pidiendo especialmente que no sea separado
de ese ejército, quedando, además, bastante correspondencia
epistolar que demuestra el mutuo afecto y admiración entre ambos.
Cuando tomó el mando del Ejército del Norte, éste era
un grupo de indisciplinados y mal pertrechados seres, a los que convirtió
en poco tiempo en un ejemplo de profesionalismo, valor, moral y disciplina
con los cuales lograría a posterior grandes victorias.
Ya en el teatro de operaciones se dio cuenta de que por allí sería
imposible vencer al ejército español. Se puso en contacto con
Martín Miguel de Güemes y aceptó la lucha de guerrillas
que éste plantea pues ya las había conocido y apreciado en España.
En 1814 se retiró con licencia a la Provincia de Córdoba para
recuperarse de sus enfermedades, es allí donde comienza a tomar fuerza
la idea de cruzar los Andes, tomar Chile y desde allí, por mar, llegar
a Lima.
Quisiéramos destacar que es aquí donde San Martín se
pone en contacto con un libro que marcó alguna de sus posturas ideológicas,
Comentarios reales de los Incas, escrito en España por el Inca Garcilaso
de la Vega, donde está descripta con detalle la organización
Inca y su destrucción por parte de los españoles. Tanto lo afectó
esta lectura, que encabezó una colecta voluntaria para poder publicarlo,
tarea que nunca pudo concluir.
Desde Córdoba solicitó a Posadas, Director Supremo, el empleo
de Gobernador Intendente de Cuyo. Alvear, con el cual San Martín estaba
irremediablemente enfrentado, influye para que se le conceda esa petición,
pues deseaba tenerlo lo más alejado posible de la metrópoli,
intentando con esto que desaparezca de la escena política y militar.
En septiembre llega San Martín a Mendoza, asumiendo su cargo el día
6 de ese mes. No sabían sus adversarios en Buenos Aires, que al intentar
anularlo políticamente en esas lejanas tierras, le estaban entregando
las llaves para desarrollar el plan que tan secretamente guardaba.
La labor titánica que tuvo que enfrentar El Libertador en esas tierras
fueron muy bien descriptas por Domingo Faustino Sarmiento, ¨Treinta y
seis años cumplía el guerrero que debiera subordinar una juventud
indisciplinada y turbulenta, contener caudillos hostiles entre sí,
escapados de los últimos descalabros de Chile, iniciar masas bisoñas
en las artes y disciplinas de la guerra europea, improvisar recursos en el
corazón de América, burlar la vigilancia y la estrategia española,
y con los Andes nevados y casi inaccesibles por delante, y los recuerdos de
la guerra de titanes en que anduvo confundido entre las legiones de Napoleón
y de Wellington, trazarse campos de batalla en Chile […] San Martín
en Mendoza es el genio creador, el Hermes trismegisto de los antiguos, político,
guerrero, diplomático¨(10)
Explicar como organizó política, económica y militarmente
la región de Cuyo sería muy extenso para este trabajo en particular
pero como lo expresara Sarmiento, fue una labor titánica a la que San
Martín se entregó con el cuerpo enfermo, pero con un fervor
patriótico y una lucidez mental encomiables.
Para poder concentrar tropas y recursos con la intención de cruzar
a Chile, y desde allí por mar al Perú, solicitó apoyo
al Director Supremo. Éste se las negó arguyendo que no era prioritario
para la revolución tomar Chile, que todos sus esfuerzos estaban volcados
en la lucha en la Banda Oriental contra las fuerzas de Artigas, y que una
vez lograda la victoria iniciarían una ofensiva contra el Alto Perú.
Estaba todavía tratando de asimilar esta negativa, cuando llegan de
Chile malas noticias. Las tropas españolas habían vencido en
Rancagua y el gobierno revolucionario había caído. Esta situación
hace cambiar los planes de Don José, pues no estaba en ellos liberar
Chile, el contaba con que la revolución había triunfado allí,
y solo utilizaría el territorio como base para su destino final, el
cual era liberar Lima, baluarte español em América. San Martín
asumió la responsabilidad de atender a los fugitivos que cruzaban desde
Chile, los proveyó de alimentos, remedios, vestimenta y vivienda.
Poco después Alvear intentó reemplazar a San Martín,
enviando como reemplazante al Coronel Perdriel. Ante esta situación,
los cabildantes y vecinos partidarios de San Martín, se presentaron
frente a Pedriel no permitiéndole asumir su cargo y obligándolo
a volver a Buenos Aires. Mientras tanto, Alvarez Thomas, que había
sido enviado a combatir a Artigas, se sublevó, reclamó y logró
la renuncia de Alvear. Acontecimiento que apoyó de hecho y de palabra
San Martín pues consideraba que quedaban liberados de trabas sus proyectos
libertadores.
Con la colaboración de su amigo, Tomás Guido, que fue nombrado
Oficial Mayor de la Secretaría de Guerra, y con las circunstancias
nacionales propicias (la Logia Lautaro se había reorganizado y el Congreso
De diputados de las provincias había comenzado a sesionar en Tucumán).
La declaración de la independencia, el apoyo entusiasta de Pueyrredón
y el nacimiento de su hija, Mercedes Tomasa, le dieron nuevos aires a su vida
y proyectos.
Desde ese momento San Martín se dedicó a adiestrar y disciplinar
en el campamento de el Plumerillo a los hombres que utilizaría para
cruzar lo Andes y de ésta manera hacer realidad los sueños de
libertar a la patria grande del yugo realista.
Muchas intrigas afrontó San Martín, se lo acusaba de espía
español y se rumoreaba que el ejército que estaba formando era
para controlar Cuyo y desde allí someter a las regiones vecinas. También
tuvo reconocimientos como el del Cabildo de Mendoza que solicitó en
total secreto al gobierno central se nombre al general con el grado de Brigadier
General a lo que San Martín respondió con las siguientes palabras:
¨Protesto a nombre de la Independencia de mi patria no admitir jamás
más graduación que la que tengo, no obtener empleo público,
y el militar que poseo, renunciarlo en el momento en que los americanos no
tengan enemigos. No atribuya usted a virtud esta exposición y sí
al deseo que me asiste de gozar de tranquilidad el resto de mis días¨(11)
Durante toda su vida San Martín fue un ejemplo de virtuoso sacrificio,
donando parte de su sueldo, con lo que apenas le alcanzaba para sobrevivir,
jamás aceptando favores personales ni de privados ni de políticos,
y cuando el gobierno de Mendoza le dona unos terrenos, por el solicitados
como única retribución por los servicios prestados, de 250 cuadras
recibidas (50 que pidió el y 200 que le concedía el gobierno
para su hija Mercedes) 200 las cede a favor de los soldados que se destaquen
en la campaña que estaban por emprender y de los productos que generase
su finca , un tercio ¨…se aplique al colegio: pero con calidad que
sea para la dotación de una cátedra de matemática y geografía[…]
(12)
Estando el General en campaña, recibe noticias del encargado de su
chacra notificándole que la villa y sus vecinos estaban pasando por
una situación de necesidad extrema, a lo que le responde: […]¨Nada
me importa el que a nuestros potreros sean en donde todos concurren por su
seguridad. Auxilie Ud a los pobres con ellos y con granos y herramientas que
pueda […] Los Barriales tiene que ser el paraíso de Mendoza y
el auxilio de todos los infelices…¨(13)
Cuando San Martín consideró que tenía todos los detalles
de su plan libertador terminados, reunió a todos sus generales y jefes
de cuerpo y, mapa mediante, se los presentó, dejando bien claro que
la campaña tenia como objetivo la libertad de América del yugo
español, y bajo ningún concepto se permitiría el saqueo,
la opresión o conquista de los territorios a los que ayudarían
y que no se conservaría la posesión de ninguno de los países
auxiliados.
El movimiento de tropas hacia Chile comenzó con una pequeña
avanzada en septiembre de 1816. Previamente San Martín había
aplicado la famosa guerra de zapa, haciéndole llegar falsa información
a los realistas, creando temor entre ellos y desviando su atención
de los puntos reales por donde pasaría el grueso del Ejército
de los Andes. Aquí deseamos hacer un alto en el relato y destacar el
coraje de estos hombres. Cuando se habla del cruce de los Andes parece como
si hubiese sido algo sin demasiada relevancia, pero con sólo pararse
uno al pie de la cordillera no puede sino sentirse abrumado por el espectáculo,
hoy en día parece una empresa imposible de realizar, que decir de aquellos
días donde los pasos en algunos lados no tenían más de
treinta centímetros de ancho y en otros tuvieron que abrirlos por ser
estos inexistentes o intransitables, subiendo hasta los 5000 metros en algunos
casos, arrastrando artillería y pertrechos necesarios para la campaña
emprendida.
Para tener una mínima idea de la titánica misión que
cumplieron los ejércitos al mando de San Martín, transcribiré
a continuación unas cifras que publicó el coronel Ornstein en
la revista del Círculo Militar haciendo una comparación con
el cruce de los Alpes por parte de Napoleón y sus tropas.
Factores comparativos Napoleón San Martín
Frente zona de operaciones 160 km. 800 km.
Ancho de zona montañosa 100 km. 350 km.
Alturas máximas flanqueadas 2500 mts. 5000 mts.
Recorridos máximos 280 km. 750 km.
Recorridos mínimos 135 km. 380 km.
Rodados todos incluso artillería no pudo llevar ninguno
Recursos en la zona Centros poblados y valles Ausencia de poblaciones
con producciones diversas Valles áridos sin producción (14)
Con un ejército mal pertrechado, mal vestido, mal alimentado, sin experiencia
militar y estando el general San Martín con su salud muy precaria,
cruzó los Andes, liberó Chile y pudiendo reclamar glorias y
fortunas para si, jamás aceptó recompensas, es más estando
ya en Chile el único gasto que hizo fue para remendar sus botas, su
chaqueta y su famoso sombrero falucho. Además viendo que su secretario
José Ignacio Centeno tenía los zapatos rotos, le mandó
comprar un par de botas, y a su escribiente Uriarte, el cual estaba casi desnudo,
dio orden de comprarle ropa.
En esos momentos le llegó desde Buenos Aires la noticia de que el gobierno
decretó una pensión vitalicia a favor de su hija y el grado
de Brigadier General para él, lo que rechaza argumentando que ¨Me
considero sobradamente recompensado con haber merecido la aprobación
por el servicio que he hecho. Es el único premio capaz de satisfacer
el corazón de un hombre que no aspira a otra cosa¨(15)
Con respecto a sus campañas militares no me explayaré más
pues no es éste el tema central del trabajo, pero no puedo dejar de
destacar que cada vez que se lo quiso hacer partícipe de las luchas
intestinas de las provincias unidas, se negó diciendo que ¨Mi sable
jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas¨
y que ¨cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos
me llega al corazón…¨
Otra faceta importante para destacar, es su aporte a la cultura de los pueblos
con los que se relacionó. El cabildo de Chile decretó se le
entregue al general diez mil pesos para gastos de viaje, convengamos que la
cifra debería ser elevada para la época y era una oferta tentadora,
pues San Martín dejó asentado que entró a Santiago de
Chile con lo puesto. Sin embargo rechazó la oferta, pero para que ese
dinero no tenga un final alejado de los preceptos que él siempre mantuvo,
solicitó se destinen ésos fondos a la creación de una
biblioteca nacional. Luego solicitó a Pueyrredón el envío
de una imprenta con la que se comienza a editar la ¨La Gaceta de Santiago
de Chile¨.
Creó la Biblioteca de Mendoza en 1818. En 1821 creó la tercera
biblioteca en Lima con la donación de sus libros, sus palabras al inaugurarla
fueron: ¨Señores, La Biblioteca es destinada a la ilustración
universal, más poderosa que nuestros ejércitos para sostener
la independencia¨ Lamentablemente la biblioteca se incendió en
1943, pudiéndose rescatar sólo siete libros de la colección
de San Martín. En 1822 decretó la creación de escuelas
gratuitas de primeras letras en los conventos religiosos, la creación
de una escuela normal de maestros, la reforma de los métodos de enseñanza
primaria y la creación de una escuela de niñas.
Su obra continuó hasta aquel famoso renunciamiento de Guayaquil que
muchos tildaron de cobardía frente a la presencia de Bolívar.
Siempre estuvo San Martín acosado por confabulaciones y habladurías,
sufriendo la presión de lejanos políticos que sólo buscaban
su eternización en el poder, sumándole a esto, su cuerpo cansado,
agredido por mil batallas y enfermedades. Estas y otras deben haber sido las
causas más probables de su alejamiento del protectorado de Lima y su
posterior exilio en Francia. Pero aquí no acabaron sus padecimientos
mucho tuvo que luchar para que se le reconozcan los dineros que se le debían
y que más de una vez se los negaron. Como hombre de honor y de temple
sin igual jamás suplicó por lo que se le debía, dando
como única respuesta un silencio cargado de resignación.
En su exilio llegó a un nivel de pobreza angustiante, situación
que pudo sobrepasar gracias a la ayuda de Aguado, un ex compañero de
armas en el regimiento de Murcia y de su amigo incondicional O´ Higgins
que le envió unos dineros desde el Perú, con lo que solventó
los gastos que tuvo al contraer en el año 1832, él y su hija
el cólera. Mientras tanto, en América, se lo acusaba de enriquecerse
ilícitamente con el oro de Lima. Mucho tuvo que recurrir a sus conocimientos
de Filosofía para poder sobrellevar esos malos tiempos. ¨Si hablan
mal de ti y eso es verdad, corrígete. Si son mentiras, ríete¨,
¨…porque al fin la calumnia, como todos los crímenes, no
es sino obra de la ignorancia y del discernimiento pervertido¨. Estas
frases dichas miles de años atrás por filósofos como
Epicteto, lo acompañaron siempre, y fueron las bases en que se apoyó
para redactar las Máximas para su hija, ese gran legado que resume
todo su pensamiento.
En esas Máximas encontramos resumida toda su ideología, basada
en el amor, el honor, el respeto, la disciplina, la honestidad, la indulgencia,
la caridad y las buenas costumbres. Encontramos allí resumida toda
una vida de sacrificios y entrega por valores tan sublimes como lo son la
libertad, la igualdad y la fraternidad, valores que dejó como único
legado a su más preciado tesoro, su hija Mercedes, los cuales siguen
teniendo en nuestros días la actualidad de entonces.
Las doce Máximas que escribió el General don José de
San Martín para su hija Mercedes:
1ª- Humanizar el carácter y hacerlo sensible, aun con los insectos
que nos perjudican. Stern ha dicho a una mosca, abriéndole la ventana
para que saliese: ¨Anda, pobre animal; el mundo esd emasiado grande para
nosotros dos¨.
2ª- Amor a la verdad y odio a la mentira.
3- Confianza y amistad, pero uniendo el respeto.
4ª- Estimular la caridad con los pobres.
5ª- Respeto sobre la propiedad ajena:
6ª- Acostumbrarse a guardar un secreto.
7ª- Tener sentimientos de indulgencia hacia todas las religiones.
8ª- Dulzura con los criados, los pobres y los viejos.
9ª- Hablar poco y lo preciso.
10ª- Acostumbrarse a estar formal en la mesa.
11ª- Tener amor al aseo y desprecio al lujo.
12ª- Tener amor por la patria y por la libertad.
Lamentablemente, como suele suceder con los grandes hombres, su vida se apagó
en una tierra lejana, casi olvidadas sus hazañas y difamado hasta el
hartazgo en aquellas tierras que gracias a su entrega tenían la posibilidad
de comenzar a transitar un camino libre de las cadenas que hasta hacía
un cuarto de siglo las tenían sometidas al más indigno vasallaje.
Pero como dijera Mitre: ¨En la vida como después de su muerte,
no faltaron apedreadores tras su carro de triunfo o sacerdotes egipcios que
en su apoteosis póstuma le hicieran su proceso. Pero el juicio definitivo
de la posteridad ha sido pronunciado al fin y podemos asegurar que él
será confirmado por los venideros¨ (16)
Conclusiónes
Siempre hemos creído que detrás de cada ¨gran hombre¨
hay y hubo ¨grandes intereses¨, generalmente sometidos y manipulados
por los poderes hegemónicos, políticos y económicos de
turno. Pero a medida que fuimos contactándonos con diferentes textos
comenzamos a conocer a un personaje que difería totalmente del ¨normal¨
héroe al que hemos estado acostumbrados en nuestra corta historia como
país.
El General Don José San Martín no respondió a esos parámetros,
llevó una vida austera, ejemplificadora, con aciertos y equívocos
como cualquier ser humano, pero con una gran diferencia, valores éticos
y morales que si se hubiesen tomado como guía por parte de los que
estuvieron posteriormente encargados de los destinos de esta bendita nación,
otro sería nuestro presente.
Encontramos en él la sumatoria de ser un gran político, un gran
estratega, pero por sobre todo un gran ser humano, el cual llegó a
los más grandes sacrificios, no por la gloria personal, sino imbuido
de los valores como la libertad, la igualdad y la fraternidad. Valores que
se encuentran actualmente perimidos, en una sociedad que lleva como estandarte
al individualismo, al egocentrismo y a la apatía. Él fue y es
un personaje que no puede despertar sino sentimientos de admiración
por su legado de valores éticos y morales, dejando bien en claro que
no fueron discursos demagógicos por parte de el General Don José
de San Martín, sino que fueron éstos los que guiaron su existencia,
haciendo de el un ser humano digno de ser imitado.
Notamos mientras haciamos la recopilación de textos, que al investigar
a la vida y obra del Libertador , no podemos quedarnos imparciales, él
es un personaje que despierta pasiones, admiración en muchos y rechazo
en algunos pocos.fue un defensor de la libertad de los hombres en general,
más allá de cualquier bandería, un hombre fiel a sus
principios, que no se perdió en los oscuros caminos de las intrigas
políticas de su época, que respetó a aliados y enemigos
y que por sobre todo jamás apuntó sus armas hacia un hermano
americano. Ejemplos que las generaciones posteriores no supieron imitar, llevándonos
a luchas intestinas que más que fortalecernos como nación lo
único que lograron fue disgregarnos y hacernos débiles y por
lo tanto dependientes de los poderes hegemónicos de turno.
No queremos dejar de resaltar las aberraciones históricas que se han
cometido por parte de historiadores como Mitre, el cual solicitó los
archivos personales que el General había dejado encargados a su yerno
Balcarce con la orden específica de entregárselas a su amigo
Guido en persona. Balcarce finalmente entregó esos documentos a Mitre
sin previa copia o detalle alguno de lo que fue entregado. Bien es sabido
que para realizar la historia oficial, Mitre tomaba los documentos que más
favorecían a entronizar héroes de bronce, y los que le disgustaban
los destruía. Con esta censura oficialista se han perdido documentos
que quizás nos darían una visión más enviciada
de nuestros ¨héroes¨ pero a la vez más humana y más
cercana a nosotros, héroes más imitables, sin esa cáscara
de bronce que los hace tan fríos y distantes, en definitiva héroes
de carne y hueso, con sus miedos, angustias, miserias, sus alegrías,
sus aciertos, sus errores, sus vicios o acaso la historia oficial no omite
que San Martín era adicto al opio, el cual debía utilizar como
remedio para sus afecciones, ¿hace esto sus actos menos nobles? Es
necesario dejar de lado los prejuicios y rescatar las actitudes de grandes
hombres que fueron forjando esta Latinoamérica tan sufrida, Latinoamérica
que lamentablemente nunca llegó a ser lo que Don José pretendió,
una patria grande desde Venezuela hasta el Cabo de Hornos, y no este mozaico
de repúblicas que se han formado por las luchas fraticidas fomentadas
desde Inglaterra y que para lo único que han servido es para que sigamos
sometidos a los poderes hegemónicos de turno. Lamentablemente pese
a que la historia oficial lo niegue, San Martín fracasó en sus
planes libertarios, y esta es una deuda pendiente que queda para las generaciones
venideras. Separados seguiremos sometidos, unidos podremos resistirnos y soñar
con un mañana distinto para las generaciones venideras. Estas conclusiones
suenan a utopía, pero hay algo que no nos pueden sacar y son los sueños
y las esperanzas,pues con la mixtura de esas dos ¨variables¨ es posible
que las utopías se realicen.
Bibliografía
1- Moreno, C. Galván, San Martín, el libertador,
Editorial Claridad, Buenos Aires, 2da edición, 1944, pág. 27.
2- Ibidem, pág. 29.
3- García Hamilton, José Ignacio, Don José, La vida de
San Martín, Editorial Sudamericana, Buenos aires, 3ra edición,
julio de 2000, pág. 19.
4- Rojas, Ricardo, San Martín, Manifiesto al pueblo peruano, 1821,
en El santo de la espada, Editorial Losada, 1948, pág. 329.
5- Otero, José Pacífico, Historia del Libertador Don José
de San Martín, Biblioteca del Oficial, Círculo Militar, Tomo
Primero, Buenos Aires, año 1978, pág, 201-202.
6- Galasso, Norberto, San Martín y la emancipación hispanoamericana,Centro
Cultural ¨Enrique Santos Discépolo¨, Cuadernos para la Otra
Historia, Buenos Aires, 1998, pág. 13.
7- Favaloro, G. René, ¿Conoce usted a San Martín?, Editorial
Torres Agüero, Buenos Aires, 1986, pág. 41.
8- Raffo de La Reta, Julio César, Antología Sanmartiniana, Editorial
Angel Estrada, Buenos Aires, 1950, pág. 31.
9- Ibidem, pág. 37.
10- Sarmiento, Domingo Faustino, Escritos sobre San Martín, Estudio
preliminar, selección y notas de Pérez Aubone, Rosauro, Instituto
Nacional Sanmartiniano, Buenos Aires, 1966, pág. 121-122
11- Favaloro, G. René, ¿Conoce usted a San Martín?, Editorial
Torres Agüero, Buenos Aires, 1986, pág. 62.
12- Ibidem, pág. 64.
13- Ibidem, pág. 65.
14- Ornstein, Leopoldo R., Revista del Círculo Militar, Buenos Aires,
1960, N°656.
15- Favaloro, G. René, ¿Conoce usted a San Martín?, Editorial
Torres Agüero, Buenos Aires, 1986, pág. 79.
16- Otero, José Pacífico, Historia del Libertador Don José
de San Martín, Biblioteca del Oficial, Círculo Militar, Tomo
VIII, Buenos Aires, año 1978, pág, 282.
Bibliografía comentada
Como expuse al comienzo de este trabajo, estudio, comparto
y transmito a la Historia con pasión y fervor, es por eso que para
este humilde trabajo en el cual debo rescatar valores morales y éticos
del General don José de San Martín utilicé bibliografia
de autores varios con distintas tendencias, tratando de ser lo más
abarcativo y objetivo posible. Meta difícil de lograr, pues la bibliografía
concerniente al tema es muy amplia, obligándome a seleccionar entre
tanta oferta.
Como obra principal utilice a la Historia del Libertador Don José de
San Martín, de José Pacífico Otero, un autor imposible
de evitar, pues fue un ferviente admirador del general y dedicó gran
parte de su existencia a recopilar información y objetos pertenecientes
al Libertador. En el año 1933 fundó el Instituto Sanmartiniano
a fin de promover y fomentar el estudio del prócer. Su obra abarca
con objetividad admirable todos los aspectos de la vida y obra de San Martín,
con una visión amplia y bien documentada de los hechos que investigó.
El libro de C. Galván Moreno, San Martín, el Libertador, lo
utilicé pues me pareció que el autor supo resumir con gran habilidad
en un solo tomo todos los aspectos de la vida del general, haciendo siempre
incapié en sus condiciones éticas y morales. Utiliza en el un
lenguaje poético, casi romántico, una forma de expresarse que
luego de más de sesenta años es muy difícil o imposible
encontrar. Quizás la nueva literatura sea más gráfica
y entendible para las nuevas generaciones, pero personalmente me dió
mucho placer leer hechos históricos expresados de una manera que parecen
escritos desde el alma y no desde la mente de un historiador.
La obra de Julio César Raffo de la Reta, Antología Sanmartiniana,
me pareció otra obra imposible de evitar. En ella se puede apreciar
la intimidad del general, se puede destacar el contenido moral de sus acciones,
acciones que no fueron simples discursos demagógicos, sino que fueron
ejemplos de vida reales. San Martín durante toda su existencia fue
un hombre reservado, y en esta obra se aprecia como sus palabras siempre fueron
el prólogo de una acción más que una arenga vacía
y sin sentido. Esta obra es producto de una recopilación de escritos,
discursos, legajos, registros oficiales y de periódicos, lo que hace
de esta obra una fuente de información muy rica donde se pueden apreciar
dichos de San Martín, lo que de el opinaban sus contemporáneos
y lo que se decia de el al cumplirse los cien años de su fallecimiento.
Escritos sobre San Martín, de Domigo Faustino Sarmiento, selección
hecha por Rosauro Pérez Aubone. Este libro lo utilicé pues me
pareció importante volcar en mi trabajo la opinión de un contemporáneo
de San Martín, que además se entrevistó con él
en su exilio. En mis investigaciones encontré una relación entre
la familia de Sarmiento y San Martín anterior a los encuentros ya mencionados.
La familia Sarmiento participó de la recaudación de fondos para
la campaña de Belgrano. José Clemente el padre de Domingo Faustino
tuvo participación en las campañas libertadoras, en 1815, su
nombre figuró entre los que pidieron que San Martín siguiera
al frente de la Intendencia de Cuyo y que quedara sin efecto la designación
del coronel Perdriel. Fue protagonista de algunos incidentes que oscurecieron
su nombre; sin embargo, San Martín lo confirmó en su grado de
capitán, con noventa milicianos de San Juan cruzó los Andes
y participó en Chacabuco, cuyo parte de victoria llevó a San
Juan con trescientos prisioneros. Domingo faustino Sarmiento fue un gran admirador
y defensor de San Martín, mientras muchos trataban de enlodar su nombre
y sumirlo en el más oscuro de los olvidos, el, desde Chile, se esforzaba
por no dejar que triunfen esas mal intencionadas tendencias intentando reivindicar
la figura y la gesta sanmartinianas. Su admiración por San Martín
fue enorme y esto se puede apreciar en el discurso que brindó al recibir
los restos repatriados del general: “A nombre de la presente generación,
recibimos estas cenizas del hombre ilustre, como expiación que la historia
nos impone de los errores de la que nos precedió... Que otra generación
que en pos de nosotros venga, no se reúna un día en este mismo
muelle, a recibir los restos de los profetas, de los salvadores que nos fueron
preparados por el Genio de la Patria y habremos enviado al ostracismo, al
destierro, al desaliento y a la desesperación. Conduzcamos, señores,
este depósito al lugar que la gratitud pública tiene deparado.”
José Ignacio García Hamilton con su libro Don José, La
vida de San Martín, nos presenta una visión más humana
del general, más alejada del héroe al que nos han acostumbrado
desde los claustros y el poder. Presenta a un San Martín con algunos
¨vicios¨, frecuentador de la noche y de algunas mujeres de vida alegre,
cansado de las monarquías e influenciado por el liberalismo, amado
por pocos, despreciado y temido por muchos, en suma, nos muestra a un hombre
como cualquiera, apasionado pero a la vez temeroso, capaz de vencer sus limitaciones
para llevar a cabo una gesta que se aprecia mucho más titánica
vista desde ésta óptica de hombre ¨normal¨ que observada
desde la postura de superhombre que muchos autores intentan imponer, ignorando
quizás que necesitamos ejemplos de carne y hueso con los cuales identificarnos,
y no héroes de bronce que se encuentran muy alejados de nuestra realidad,
imposibles de comprender y por ende imposibles de imitar.
El Dr. René Favaloro en su libro ¿Conoce usted a San Martín?
nos presenta un acabado bosquejo histórico del general, basado en la
“Historia de San Martín y de la emancipación Sud-Americana”,
de Bartolomé Mitre, y en la “Historia del Libertador Don José
de San Martín”, de José Pacífico Otero, y en otras
fuentes históricas. En el último capítulo intenta destacar
la necesidad de rescatar los valores éticos y morales de San Martín
en la actualidad, frente al ostracismo que ha comenzado a deteriorar a la
sociedad y a la juventud, San Martín opone el ejemplo de un “esfuerzo
honesto en aras de grandes ideales”.Ante el afán generalizado
de gloria y de acumular riquezas, San Martín contrapone una gran modestia,
que lo lleva a renunciar a las manifestaciones de admiración, luego
de sus triunfos militares. Cuando a diario se revelan casos de corrupción
en las clases dirigentes, San Martín ofrece el ejemplo de una honestidad
transparente. Esta visión que tenía el doctor Favaloro condice
bastante con su actitud de vida, un hombre honesto, educador incansable, amaba
a la humanidad a la cual legó sus descubrimientos que tranquilamente
lo podrían haber hecho rico en esta sociedad donde todo tiene precio.
Un hombre que terminó en la ruina como muchos de nuestros héroes,
perseguido, humillado al reclamar lo que le correspondía, tomando ante
una sociedad que prefería ir al rescate de un club de fútbol
antes que apoyar a su fundación la determinación desesperada
de quitarse la vida. No creo que su libro aporte mucho más que cualquiera
de los otros autores, pues en ellos se basó al escribirlos, pero me
pareció al leerlo encontrar un paralelismo entre sus vidas que me llevaron
a incluirlo dentro de la bibliografía como tributo a otro gran argentino
que vergonzosamente la historia trata de olvidar.
También consulté para este trabajo a las obras de los siguientes
autores:
Haig, Samuel ¨Bosquejos de Buenos Aires, Chile y Perú¨, Editorial
Yapeyú, Buenos Aires, 1949.
Hall Basilio, ¨Con el general San Martín en el Perú¨
Editorial Yapeyú, Buenos Aires, 1949.
Coronel Manuel de Olazabal, ¨Episodios de la Guerra de la Independebcia¨
Instituto Nacional Sanmartiniano, Buenos Aires, 1972.
Recopilación, ¨Pequeña antología de Maipú¨
Instituto Nacional Sanmartiniano, Buenos Aires, 1969.
Arriola Manuel Nicandro, ¨Máximas comentadas¨ Instituto Nacional
Sanmartiniano, Buenos Aires, 1979.
¨Renunciamientos del capitán general don José de San Martín¨
Instituto Nacional Sanmartiniano, Buenos Aires, 1971.
Todos de inestimable ayuda en sus aportes.