Juan Pablo Bertazza. ARGENTINA

Ejércitos

Pasó simplemente que te ví
y está bien yo me estaba
desangrando
y vos no me sacabas de la mira
con el rifle cargado entre tus manos
pero aquella batalla, en verdad, no decidió la guerra
yo no terminé de morir
ni vos lograste tu objetivo
yo no saqué la bandera blanca
ni vos diste el tiro final
lo que pasó en aquella batalla
lo más grande, lo más terrible
fue darnos cuenta
en simultáneo y separados
qué extraño suele ser todo
cómo los aliados
de las mil y una victorias
pueden ser mañana
los peores
los peores enemigos



Boca-River


Todo lo que hago no es
para aumentar mi cuenta bancaria
ni sentir el mundo
rendido a mis pies

Todo lo que hago es
para llamar la atención de tu espalda
para sentirme cada día
digno de vos



Grand Splendid después

Nada pudo hacer
el automático tracking
sucios los cabezales
tropezó nuestro caballo
Cinesmascope
con la misma misma piedra
ni el arco y flecha piel roja
American dream
dan señales de vida
humo

¿Nos queda algo de tiempo
para ajustar la señal
vertical arco iris?
¿Nos queda algo de espacio
para imprimir las
iniciales holograma?

El continuado
no se puede diferir
nuestra gente está ansiosa
por volvernos a ver
vivos o muertos sólo cuentan
las acciones
justo ahora que escasea
de cinética el proyector
de nuestro estudio
del corazón

Me dejaste pensando
en la butaca y concentrado
me dejaste sopesando en kg
el vacío que quedó
con la mano en el mentón
en ese estado que hace
a las uñas
pochoclos salados más adictivos
que la manzana prohibida
me dejaste pensando sin poder
sacar los ojos de los créditos
que dan la cortina
y que nunca terminan
que nunca
terminan
Me dejaste leyendo la espúrea
información de nuestra banda
sonora
que ya no se escucha
me dejaste
con esa sed imposible
de las cosas que acaban
despreciando cualquier intento
de saga
me dejaste
sagaz
me dejaste pintando
con todo el rigor de la soledad
un artificial tecnicolor
sobre nuestro clásico y cálido
blanco y negro
me dejaste impostando
con gestos de mimo sin abstracción
los silencios fundidos
con la imperturbable música
de nuestras aventuras mudas
me dejaste Chaplín
con el bastón de bigote
y el corazón de sombrero
me dejaste Juan sin ropa
Me dejaste James Dean
con el auto en el placard
y la belleza en el freezer
me dejaste Humphrey Bogart
con el piano varado
en la alcoholemia
y la voz
en el cenicero me dejaste
Woody Allen
con la ironía
en la cajita de música
y la paranoia de almohada
me dejaste pensando
me dejaste encerrado
entre butacas vacías
sin ni siquiera
la misercordia chispeante
de ningún acomodador
evangélico